jueves, 15 de noviembre de 2018

"Puedo ayudarte a que seas distinto de lo que te imponen ser y mi rol es abrirte posibilidades insospechadas, proponerte objetos culturales que ignorás, proponerte posibilidades profesionales que ni siquiera sospechás, proponerte trayectorias de vida que te permitan dejar de lado a todas las fatalidades sociales y económicas y resistirte a todos estos tipos de imperio sobre vos".(Merieu, 2006)





Reflexiones al final de un recorrido:

Conceptos tales como:  Docente como tutor – Estrategias variadas  – Comunidad de aprendizaje -  estuvieron desde el principio  pero  fui accediendo a ellos a través de un proceso generado por  tres instancias de formación: Práctica – Devolución – Autoevaluación. 
Sin duda ese fue el mecanismo que puso en marcha y mantuvo el proceso de aprendizaje, en interacción con docentes y compañeras, donde al dirigirme al otro tuve  la posibilidad de escucharme y tomando lo respondido, repensar certezas,  escuchando comentarios que posibilitaron la reflexión.
En un recorrido que posibilitó reconocer habilidades insospechadas, como el haber armado éste blog con facilidad y hoy estar realizando la segunda entrada.
O pasar de realizar el primer parcial aplicando teoría en la confección de un programa, a armar un proyecto en base a lo aprendido en el segundo. Donde mi propia experiencia de aprendizaje me posibilitó comprender la evaluación como proceso.
Donde las primeras prácticas las realicé con un monto de ansiedad que ya no estuvo presente en las realizadas el segundo cuatrimestre. Centrada en un principio en conocer cómo era la manera de enseñar, preparando los contenidos, conociendo estrategias, pensando actividades, aprendiendo a planificar, reconociendo la importancia de  como presentar contenidos, y aprender a hacerlo. Cuando en el final de la materia 903  me pidieron si podía dejarles el mapa conceptual, supe que era el resultado de haber tomado la devolución docente de la práctica, y haberlo trabajado también en las planificaciones de clases del primer parcial. 
Desde el primer momento tuve la convicción, de que la democratización de la educación sólo se logra garantizando los contenidos mínimos  que el docente debe dominar y tener trabajados. Valorizando éste compromiso, contextualizando la práctica docente en un proyecto educativo más amplio,  fui resignificando la noción de innovación, 
Reconociendo los distintos modos que podían asumir  el rol docente y la importancia de ser el generador de situaciones de aprendizaje.  
Y fue en relación con la experiencia en escuela media, donde la edad de los alumnos  hizo más evidente, la necesidad de contar con capacidades didácticas. Y el contexto en que se llevó a cabo ésa práctica, con la implementación de la ley ESI. lo que puso en evidencia el necesario posicionamiento ético del docente, y el reconocimiento de los alumnos como sujetos de derechos.
Y en éste recorrido la valoración  de mis errores, se fue modificando, enmarcados en la reflexión sobre la práctica, los entiendo como aspectos a superar, en el camino de aprendizaje y construcción del rol docente con otros.
Estoy muy contenta de haber realizado éste recorrido y haber podido tomar lo positivo de cada intercambio, de docentes, compañeras de comisión, y de parejas pedagógicas. Y fundamentalmente de la interacción con los alumnos, quienes aceptaron y reconocieron el lugar de docente en formación, desde donde realicé las prácticas, respondiendo, interactuando, realizando las actividades propuestas, participando, escuchando, pensando. Ésto fue lo que posibilitó renovara esfuerzos y entusiasmo, manteniendo y conectándome con el anhelo de poder compartir y generar la pasión por el aprendizaje, que permite  construir y concretar proyectos de vida individuales y colectivos.


viernes, 29 de junio de 2018

Ángel Díaz Barriga, “Curriculum en Educación”

REGISTRO DE REFLEXIÓN SOBRE EL PROCESO DE APRENDIZAJE



Las prácticas la realizamos en el Instituto Superior del Profesorado Joaquín V. Gonzalez, en el Profesorado de Filosofía, en la materia Psicología Educacional de primer año, con modalidad de cursada cuatrimestral.
Todos éstos datos fueron imprescindibles para poder contextualizar las clases que teníamos que dar, porque los contenidos que íbamos a trabajar eran parte de un programa que un docente había pensado desde un determinado marco teórico que debíamos tener en cuenta para saber desde qué perspectiva íbamos a abordar los temas, y con un orden que respondía a una lógica que necesitábamos conocer, como así también cual era el perfil del egresado dado por el proyecto que tenía la institución y las incumbencias del título para saber el para qué necesitaban los conocimientos que adquirieran en nuestras clases. Como así también las correlatividades, al planificar hubieron temas que no profundizamos porque serían retomados el cuatrimestre siguiente.
Todos éstos datos los fuimos obteniendo por la información dada por la página de la Institución y por lo comentado por la docente, que superó ampliamente lo recolectado por la entrevista, ya que al coincidir la docente del curso con la de la práctica, tuvimos oportunidad de preguntar en situaciones informales.
Para planificar también necesitábamos las características del grupo, su dinámica, sus intereses, sus saberes previos, más allá de lo que podíamos suponer a partir de la carrera que habían elegido, necesitábamos conocer a los alumnos en tanto sujetos particulares. Por ejemplo, que trayectoria educativa tenían.En éste sentido el grupo era heterogéneo, había alumnos que venían de haber cursado materias en la Facultad de Filosofía, otros que era su segunda carrera docente (prof. de educación física y maestra de nivel inicial) y aquellos que egresaban de la escuela secundaria.
Con toda ésta información fuimos a realizar la observación, la tuvimos muy en cuenta a la hora de planificar. Nos permitió, a partir de cómo se distribuían en el espacio del aula, y de qué manera trabajaban en los grupos, reconocer indicadores de  como se relacionaban entre ellos y a partir de su actuación en el grupo amplio quienes participaban y quienes no. 
Sin todos éstos datos no hubiésemos podido planificar, plantear nuestros objetivos, a excepción de los generales. cómo tampoco elegir actividades que respondieran a un fin pedagógico. Ésa fue una reflexión permanente, pensar el para qué de las actividades, para que no resultaran vacías de contenido. 
Una vez que planificamos la primera clase, la dimos, recibimos la devolución de la docente, conversamos entre nosotras (pareja pedagógica) sobre nuestras impresiones y cada una hizo su autoevaluación, sumado a la información que ya teníamos diseñamos la segunda clase.
Fue notoria la diferencia al realizar la segunda planificación, Trabajar primero los contenidos, después pensar a través de que actividades íbamos a trabajarlos y con qué objetivos, todo fundamentado a partir de la evaluación de la clase anterior.
Creo que la clase también fue mejor, si bien en la primera habíamos concretado algunos objetivos, como por ejemplo que participara gente que no lo había hecho durante la observación a través de exponer mediante producción escrita y no de forma oral, en ésta segunda oportunidad logramos una participación más activa de todos y una mayor relación entre ellos.
Al final de la práctica, a la devolución de la docente decidimos agregarle la evaluación de los alumnos en relación con nuestras clases a través de una encuesta. Los comentarios de los alumnos no sólo destacaron aspectos positivos, sino también cuestiones a mejorar y propuestas. 
Para concluir sólo decir que fue una muy buena experiencia!!!! de mucho aprendizaje.







jueves, 28 de junio de 2018

Trayectoria personal y académica profesional previa en relación con la experiencia de la cursada.



Hace 10 años me recibí de Licenciada en Psicología, al cuatrimestre siguiente me anote en el profesorado y comencé un posgrado de dos años en psicoanálisis. La acreditación fue dejando de ser parte de mi formación, lo que fui estudiando en el marco de una pasantía de un año en el hospital, o en talleres, seminarios en la carrera de especialización de la UBA o los realizados en Instituciones privadas y grupos de estudio fueron a partir de necesidades de la práctica clínica, realizadas al ritmo que mis necesidades imponían.
Cuando decido retomar el profesorado descubro que tengo que adaptarme a otro ritmo, no fue fácil. Cursando las materias 903 y 904 juntas, me sentí como corriendo detrás de un tren que estaba arrancando y tenía temor de no llegar a subirme a tiempo para poder iniciar el viaje.
Todavía no me subí, pero estoy frente a la puerta del vagón, a punto de entregar el parcial y realizando éste blog, con estos trabajos como boletos.
Inmersa en ésta vorágine fui entrando en un campo de estudio desde una perspectiva nueva: Docente en Formación. Los distintos espacios fueron posibilitando desarrollar una actitud reflexiva acerca de la práctica docente y de mi propio proceso de aprendizaje.
Parte de mi reflexión fue ésta tensión entre acreditación y proceso de aprendizaje.
Llegaron las microclases, espacios que rescato como muy valiosos, vividas con mucho entusiasmo y como desafío personal, un ponerme a prueba y reconocer debilidades y fortalezas. Ante las inseguridades  fui tomando indicaciones de las docentes, comentarios de todos, frases dichas al pasar como: todo se aprende, o un mensajito:" No se tiren abajo, chicas", recibido del grupo de Whatsapp de las compañeras de comisión, "redes entre pares" que antes generaba sin tomar conciencia de ellas y hoy me resultan tan importantes para promoverlas desde el rol docente. Creo no haber desaprovechado nada para combatir al ¿podré? ¿A ésta altura de mi vida?.
Y llegó el momento de la observación, el acercamiento a la dinámica de un grupo a partir del cual nos planteamos objetivos que incluimos en las planificaciones.
La preparación de la primera clase se enmarcó en el cumplimiento de los requisitos de la cursada que comentaba antes.
Y así llegué a la primera práctica, toda la primer parte de la clase, fue vivida con tensión, La clase no estaba saliendo bien, y la primera actividad  que a la hora de pensarla me parecía muy buena al hacerla,no resultaba Pero  continuamos. La actividad siguiente fue trabajo en pequeños grupos, el ver que los alumnos participaban en la actividad, preguntaban y comentaban la teoría, me fue llevando a pensar que la clase se iba encausando, hasta que llegó la puesta en común en el grupo amplio, y empezaron a reflexionar sobre el tema, Un objetivo cumplido! Su interés, me conectó con el por qué estaba ahí, permitió dejar de estar pendiente del cómo me estaba desempeñando, creo, fue lo que posibilitó, que el hecho de ser observada y evaluada pasara a un segundo plano y me centrara en la tarea que estaba realizando. Me sentía cómoda contestando a sus dudas, aclarando conceptos que no habían sido presentados de manera clara  y así terminó la clase.
La devolución escrita me dejó muy preocupada, porque se refería a mi falta de claridad al explicar. ¿Una docente que no es clara? ¿Cómo remontaba eso?
Para tratar de mejorar en mi segunda clase, empecé a torturar a mi familia explicándoles Vigotsky, y el comentario de mi hijo fue importantísimo: ¿Por que no me explicás hablando como vos hablas? No me tenés que dar lección. Para mí fue brillante! estaba tratando de perfeccionar algo con lo que no me sentía cómoda y no era lo que tenía que hacer, tenía que deconstruir una impostura, que no implica no exponer, sino cómo hacerlo, alguien relacionado con la docencia me comentó: la clase es un diálogo y éstas dos cuestiones, la de la exposición teórica y la del diálogo, me llevaron a pensar que entendía yo por conocimiento ¿es algo que se tiene y uno se lo da a otro? o ¿se construye y se reconstruye? desde lo teórico pensé que lo tenía claro, pero parece que en la práctica eso no se traducía del todo.
La segunda planificación fue distinta, hecha en función de la clase y la experiencia, fue otra Que no hubiese sido posible sin la primera. Me reconcilio con ella y con mis nervios, de lo que no quisiera olvidarme es de una de las causas que lo provocaron, que fue el pensar que para nosotras era una experiencia de aprendizaje pero que los alumnos tenían derecho a recibir una buena clase.